El pasado 9 de junio se celebró en la localidad navarra de Murchante la VII edición de una marcha que se está convirtiendo en “mítica” dentro del calendario de cicloturistas: la Night & Bike. Un evento en el que participé por segunda vez, después de haber realizado el recorrido corto también en 2016.

Una cicloturista nocturna

La Night & Bike Murchante es, que yo sepa, la única marcha del calendario navarro que se realiza en horario nocturno: la salida es a las 22.00h.

Y eso, junto al hecho de que todo el pueblo se vuelque durante el día en que se celebra, hace que se vivan momentos mágicos, sobre todo momentos antes del inicio. La calle donde se sitúa el arco de salida se presenta abarrotada de público que anima a todos los participantes. Esto, junto a la música y las palabras del speacker hace que a uno le entre el gusanillo.

Momentos previos a la salida

A vueltas con la lluvia

Pese a las ganas que tenía de participar, por lo que suponía para mí, el día pintaba muy feo: llevaba varios días lloviendo y el mismo día de la Night & Bike, aunque llevaba días inscrito, me lo tuve que pensar. a las 21.30h la tormenta que estaba cayendo era espectacular. Incluso hubo quien decidió no participar a última hora.

Pero justo 5 minutos antes de comenzar, se dio el milagro: paró y hasta parecía que iba a escampar. Así que no se hable más: a disfrutar del recorrido.

Como de todo se aprende, este año iba bien preparado: dos focos con sus respectivas baterías, para que no me pasara como hacía dos años, en los que tuve que hacer los últimos kilómetros “a oscuras”, siguiendo el resplandor que iban dejando otros participantes.

Lo que no me esperaba (aunque me lo temía) era el barro. Durante casi todo el recorrido hubo barro del de disfrutar: la lluvia acababa de caer y por tanto estaba líquido y transitable. Sin embargo, un poco antes de la mitad del recorrido, hubo un tramo de arcilla criminal. El barro se pegaba de tal manera que hubo que empujar e incluso portear la bici durante unos metros.

Así terminó mi pobre bici la Night & Bike

Pero eso no nos impidió que continuáramos y nos lo pasásemos incluso mejor (otra cosa sería luego al limpiar la bici).

Segunda parte del recorrido

Al ser nocturna, la Night & Bike es una cicloturista bastante sencilla técnicamente (todo pistas anchas) y poco exigente a nivel físico: apenas 400m de desnivel positivo en los 40Km que componen el recorrido corto.

Y además, a partir del avituallamiento (aproximadamente a mitad de recorrido), el perfil se vuelve todavía más favorable: salvo algún pequeño tobogán, prácticamente es todo bajada. Lo que permite exprimirse un poquito si se quiere, sabiendo que queda poco y además el terreno acompaña.

A continuación dejo el strava, donde se pueden ver tanto el recorrido como el perfil.

Una auténtica marcha cicloturista

Llegado a este punto, me gustaría destacar algo que considero muy importante en estos tiempos que corren: La Night & Bike Murchante es una verdadera marcha cicloturista de carácter no competitivo.

En la mayoría de los eventos ciclistas, cuando revisas su reglamento, se puede leer claramente que se trata de marchas no competitivas. Sin embargo, al recoger el dorsal te dan también un chip con el que después se sacan unas clasificaciones e incluso se reparten premios.

Algún día haré un artículo analizando detenidamente ese tema, pero el caso es que desde aquí quiero dar la enhorabuena y mi reconocimiento al club Karrikiri BTT, organizador de la Night & Bike Murchante por mantener el carácter no competitivo impoluto: ni clasificaciones ni premios (otra cosa es como se tome cada participante las cosas).

Vuelta a las marchas

Para finalizar, quiero contar algo más: tanto en la salida como en la llegada me emocioné. Quien me conoce sabe que no soy una persona especialmente sentimental, pero en esta ocasión no pude evitarlo.

Y es que la Night & Bike Murchante de 2016 había sido la penúltima marcha a la que había acudido, estando ya bastante enfermo pero sin diagnosticar. Recuerdo perfectamente que tuve que inhalar el bronco-dilatador porque tosía sin parar y respiraba con dificultad. Pero pensaba que era alergia…

Y este año, tras el parón obligado de más de 18 meses, ha sido la primera a la que he acudido. Cierto es que me había inscrito a la marcha de Lodosa, pero siendo realista y además encontrándome no muy bien por un resfriado, decidí no acudir (se trata de disfrutar y lo iba a haber pasado mal).

Llegando a Murchante. Objetivo cumplido.

Por eso, en la salida me emocioné, se me puso la piel de gallina y se me aceleró el pulso. Y al llegar casi se me escapa alguna lagrimilla, porque sí, porque en el fondo lo hemos pasado mal estos dos años y porque estar en Murchante el día 9, formando parte de la Night & Bike, significaba que todo vuelve a estar como antes, o casi. Y eso es genial.

Nota: Algunas de las fotos (las mejores) están sacadas del Facebook de la organización.

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Ingeniero técnico de profesión, pero cicloturista de corazón. Superviviente de linfoma y transplantado de médula. Convencido de que la vida es jodida pero hermosa y por eso tenemos la obligación de disfrutarla de la mejor manera posible. Para mí, la bici, la fotografía y las tecnologías son una buena herramienta para hacerlo.

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